Envío gratis en compras sobre $39.990

Julia & Facu

Julia llegó a mi vida hace 14 años, cuando yo estudiaba en Concepción. La adopté cuando ella tenía 3 años y, sin saberlo, se convirtió en mi compañera inseparable en una etapa muy importante de mi vida. En esos años estaba lejos de mi familia y muchas veces me sentía sola. Julia estuvo ahí para todo: los trotes, los juegos, las largas noches de estudio y cada momento importante.


Hoy tiene 17 años y sigue siendo tan especial como el primer día. Es increíblemente perceptiva e inteligente; quienes la conocen siempre dicen que solo le falta hablar. Tiene una forma única de entender lo que pasa a su alrededor y de acompañar a las personas que ama.


Con los años, nuestra familia creció. Hoy Julia y yo vivimos en Santiago junto a mi pareja, quien con el tiempo se transformó en su padre. Tienen una conexión muy especial y comparten una rutina llena de cariño, regaloneos y complicidad. Ver el amor que se tienen es una de las cosas más bonitas de nuestra historia.


Años después llegó Facu. En ese tiempo yo trabajaba muchas horas y sentía que Julia necesitaba compañía. Así fue como adopté a este pequeño de apenas dos meses, lleno de energía, curiosidad y ganas de jugar. Al principio Julia no entendía muy bien qué estaba pasando. Facu la seguía a todas partes, quería jugar a toda hora y la veía como una verdadera mamá. Cuando necesitaba un descanso, Julia se subía a su casa porque sabía que Facu todavía no podía alcanzarla. Pero no pasó mucho tiempo antes de que comenzaran a dormir juntos, jugar juntos y crear un vínculo inseparable.



Y aunque Julia siempre parecía la más seria de los dos, también era la mente maestra detrás de muchas travesuras. Junto a Facu hacían hoyos en el patio y encontraban formas muy creativas de entretenerse. Una de nuestras historias favoritas ocurrió cuando destruyeron un plumón completo y terminaron cubiertos de espuma de pies a cabeza. Fue imposible enojarse al ver sus caras.


Con los años, la vida nos llevó por caminos distintos. Hoy Facu vive feliz junto a su abuela en Rancagua, mientras Julia sigue acompañándome en Santiago. Sin embargo, su relación sigue siendo la misma de siempre.



Cada vez que Julia y yo viajamos a visitar a Facu, ocurre algo que nos derrite el corazón. Facu se vuelve completamente loco de felicidad. Corre hacia ella, la llena de besos y la sigue por todos lados, igual que cuando era un cachorro. Julia lo tolera con la paciencia que siempre ha tenido, mientras él aprovecha cada segundo para demostrarle cuánto la quiere. De hecho, después de cada visita, Julia prácticamente necesita un baño porque termina llena de besos y baba de Facu. Después de tantos años, ver que siguen queriéndose de esa manera nos recuerda que algunos lazos son para siempre.



Ellos son el corazón de Juffa Pets.


Porque antes de ser una tienda, Juffa Pets nació del amor por dos perritos muy especiales que nos enseñaron sobre compañía, lealtad, alegría y amor incondicional.




Háblanos por WhatsApp!